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El autor colaboró con el gobierno de Salvador Allende como asesor cultural durante los tres años de su gobierno, y después del golpe de Estado de Augusto Pinochet se exilió en Francia y posteriormente en los Estados Unidos. Aunque la dictadura le autorizó el retorno en 1983, en uno de sus viajes a Chile realizado en 1987 fue deportado. Regresó con su familia al país en 1990, pero unos meses después lo abandonó «para siempre».Ariel necesitaba dinero, y Joseph Hortha lo tenía en exceso. Unidos por la gratitud hacia el fallecido presidente chileno Salvador Allende y la necesidad persistente de saber si el asesinato o el suicidio terminaron con su vida durante el golpe de 1973, los dos hombres se embarcan en una pesquisa que los llevará de Washington DC y Nueva York a Santiago y Valparaíso, y finalmente a Londres.Pero mientras repasan y analizan la lucha política de Salvador Allende, su muerte, la diáspora posterior y los intentos de regresar al país, Ariel y Joseph deben ayudarse mutuamente a explorar la culpa y el trauma por catástrofes personales ocultas en ese mismo pasado, para preguntarse, en esta novela que sondea los límites del género novelístico, expandiéndolos de una manera insospechada y excepcional, qué le debemos al mundo, a los demás y a nosotros mismos.